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Newsletter Contencioso – Hacerse Cargo de los Errores, ¿Un Concepto Recogido en la Ley?

A diferencia de otros casos en que la respuesta suele ser algo más ambigua —nuestros lectores ya lo saben: “depende” o “hay que estar a las circunstancias del caso concreto”—, a la pregunta del título de hoy la respuesta sólo puede ser afirmativa. Es lo que en el Derecho se conoce con el nombre de principio de auto-responsabilidad: cada uno debe responder por sus actos, lo que equivale a decir que nadie puede ampararse en su propia culpa.

Sin decirlo, es el principio que la Justicia aplicó a la hora de fallar el caso que hoy nos convoca.

Tres contenedores -que transportaban productos farmacéuticos- fueron descargados en el puerto de Montevideo. A la hora de proceder a su apertura, el destinatario constató el mal estado de los productos: estaban completamente mojados. El destinatario reclamó la indemnización correspondiente a la aseguradora, que asumió la reparación. Como es de estilo, y por intentar recuperar la indemnización abonada, la aseguradora accionó contra todos los involucrados en el transporte, incluida la empresa transportista, la empresa cargadora, la empresa titular de los contenedores y el propio operador portuario.

La aseguradora (y demandante en el juicio) sostuvo que el transportista había asumido la obligación de alcanzar un resultado: entregar los productos transportados al destinatario, en tiempo y forma; no siendo éste el caso, el transportista debía responder. La empresa propietaria del contenedor, esgrimió en su defensa que los contenedores en todo momento funcionaron correctamente, de manera que si los productos no llegaron en debida forma, ello fue por “una causa extraña” ajena al transportista.

La Justicia le dio la razón a ésta última, es decir, a la empresa propietaria de los contenedores. Tras un larguísimo periplo probatorio -declaraciones de testigos, documentos de todo tipo y color, y fundamentalmente, la intervención de peritos e inspectores-, los peritajes pusieron en evidencia tres aspectos fundamentales: los contenedores no presentaron averías; técnicamente, el cargamento de productos farmacéuticos no requería ventilación; no obstante lo cual, el asegurado había indicado al cargador las especificaciones de ventilación y humedad (“Ventilación 12”).

El Tribunal se hizo eco de las conclusiones de los peritos navales llamados a dictaminar: no había existido ningún justificativo para solicitar especiales condiciones de ventilación, por la sencilla razón que el tipo de productos transportados, no se requería ventilación alguna. Motivos todos ellos por los cuales el Tribunal Civil interviniente concluyó que fueron las erróneas instrucciones del asegurado (en lo que a la ventilación se refiere), las que determinaron el daño a las mercaderías. Y siendo así, no había razones por las cuales el transportista debiera responder. En resumen, lo del título: el asegurado debió hacerse cargo de su propia equivocación.

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La presente comunicación tiene carácter puramente informativo. No puede ni debe ser entendida como un consejo legal de esta firma. Bergstein cuenta con un equipo de especialistas que puede ser contactado para asistirlo en esta materia.

Por cualquier consulta en relación al presente material, sírvase dirigir a la Dra. Silvina Vila (svila@bergsteinlaw.com) y/o al Dr. Leonardo Melos (lmelos@bergsteinlaw.com)