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Beneficios tributarios para los Contratos CREMAF

A través del Decreto N° 261/022, del 23 de agosto pasado (“el Decreto”), el
Poder Ejecutivo declaró promovidos al amparo de la Ley N° 16.069 (Ley de
Promoción de Inversiones) la actividad de diseño, construcción, rehabilitación
y mantenimiento de ciertos tramos de las Rutas N° 5 y 9, a ejecutarse a través
de contratos denominados CREMAF.

El acrónico CREMAF significa contrato de Construcción, Rehabilitación,
Mantenimiento y Financiamiento. Los contratos CREMAF, o directamente “los
CREMAF”, son una modalidad contractual que ha venido siendo impulsada por el
actual gobierno para el desarrollo de proyectos de infraestructura, como es el
caso de las obras de infraestructura vial. Al decir de los entendidos, se trata
de una modalidad que ha venido a sustituir a los contratos de participación
público-privada (“Contratos PPP”), por ser más “chica y sencilla”, generar
menores costos para el Estado y menores costos de financiamiento para los
contratistas.

En materia de obras viales, los CREMAF son suscritos por la Corporación
Vial del Uruguay S.A., en su calidad de concesionaria del Ministerio de
Transporte y Obras Públicas (MTOP) con las empresas contratistas a las que se
hubiera adjudicado la licitación.

Los beneficios tributarios previstos por el Decreto son:

(i) exoneración de todo recargo, incluso el mínimo, del Impuesto Aduanero
Único a la Importación, de la Tasa de Movilización de Bultos, de la Tasa
Consular y, en general, de todo tributo de importación o aplicable en ocasión
de la misma, incluyendo el Impuesto al Valor Agregado (IVA), a la importación
de equipos, máquinas y materiales destinados a integrar el costo de la
inversión promovida, importados directamente por la entidad que desarrolle el contratista,
siempre que hayan sido declarados no competitivos con la industria nacional.

(ii) otorgamiento de un crédito por el IVA incluido en las adquisiciones de
equipos, máquinas, materiales y servicios destinados a integrar el costo de la
inversión promovida (entre los servicios quedan comprendidos los financieros,
de garantías, de seguros, así como estudios necesarios para la determinación de
la viabilidad del proyecto). Dicho crédito será materializado mediante
certificados de crédito en el régimen correspondiente a los exportadores, en
las condiciones que determine la Dirección General Impositiva (DGI).

(iii) exoneración del Impuesto al Patrimonio, por los bienes intangibles y
del activo fijo destinados a la actividad declarada promovida, durante el período
de vigencia del contrato. Los bienes objeto de la exoneración se considerarán
activos gravados a los efectos del cálculo del pasivo computable para la
determinación del patrimonio gravado.

Conviene señalar que, sin perjuicio de los beneficios tributarios
comentados, el Decreto N° 49/022 había consagrado ciertas particularidades en
el tratamiento tributario de algunos aspectos relativos a los CREMAF, como, por
ejemplo, el momento de facturación de las obras ejecutadas o los servicios
prestados, la devolución del IVA a los adquirentes mediante certificados de
crédito, la forma de determinar las utilidades gravadas por IRAE, la
amortización de intangibles, la transferencia de las acciones de las sociedades
objeto exclusivo creadas para la ejecución del contrato sin generar resultados
gravados en caso de que los beneficiarios finales del enajenante y adquirente
sean los mismos, etc.